EL MÉDICO DE LOS PURHÉPECHAS

La historia detrás del caso de ‘Buba’ y ‘Canela’, y el médico militar David Melgoza, alcalde de Tangancícuaro, Michoacán.

Por: Estrellita Fuentes Nava

Cuando les anuncié en casa que al día siguiente iría a Tangancícuaro a entrevistarme con el alcalde, enseguida me cuestionaron que cómo iba a hacer esa entrevista, si yo toda la vida he sido ‘doglover’. Y es que a él tristemente se le recuerda por el incidente con los perros ‘Buba’ y ‘Canela’, a quienes, en agosto del año pasado, les quitó la vida de un tiro a cada uno. -Precisamente porque por ser periodista, tengo que saber cuál fue la historia detrás de los hechos-, respondí.

A las ocho de la mañana del miércoles 3 de julio ya estábamos con mi fiel escudero David Mora en carretera, rumbo a aquel municipio. La noche anterior, obvio que estuve repasando mis notas, y revisando los encabezados y los textos de distintos medios, no solo locales en Michoacán, sino también nacionales. – Alguna historia debe haber-, pensé.

La verdad, ya después de conocerlo y acompañarlo en su audiencia ciudadana, hacer un breve recorrido por sus obras más emblemáticas, y tener la oportunidad de conversar con suma tranquilidad con él, junto con parte de su manada de perros rescatados que tiene con él de años atrás, me cambió la percepción.

El doctor David Melgoza Montañez, es médico militar de carrera, y ha sido uno de los siete mexicanos que han hecho cirugía pediátrica en Estados Unidos, donde estudió tres años la especialidad en el Children’s Hospital de Pittsburg. Pero sus inicios fueron muy difíciles: hijo de agricultor, y madre migrante, a los 13 años fue encargado con una tía y con su abuela materna, quienes lo levantaban a las cuatro de la mañana para hacer las labores propias de la granja de puerquitos que tenían, y muchas más tareas. Cuenta que el primer día de clase que no alcanzó a bañarse, le hicieron bullying en la escuela, y desde entonces decidió, que después de sus labores, se bañaría todos los días, aunque fuese a jicarazos y con agua fría. – Mi tía y mi abuela fueron las que me forjaron, y me enseñaron de la disciplina y el trabajo-, comparte.

En las vacaciones, de entre los 13 a los 18 años, se iba a Estados Unidos a alcanzar a su mamá, quien trabajaba como afanadora en Chicago. El doctor cuenta que, aunque ella vivía con su hermana, pasaba por penurias, y eso le hizo valorar todo lo que ella le daba, incluyendo la oportunidad de estudiar, y tener ropa. Así que, desde su primer viaje, se mentalizó en estudiar y dar todo, y ser el mejor.

Tiempo después entró a la Escuela Médico Militar, haciendo su especialidad en Cirugía General, durante cuatro años, obteniendo el primer lugar de su generación, a pesar de las jornadas de 36 horas de guardia por 13 de descanso. Y del 13 de agosto de 1993 al 31 de Julio de 1994 fue jefe de Residentes en el Hospital General Militar (de los mejores que hay en México, y donde usualmente se atienden los presidentes de la República, incluyendo el actual, Andrés Manuel López Obrador).

En esa temporada, entre enero a marzo de 1994 fue cuando se desató el conflicto zapatista en Chiapas, y a él le tocó encargarse de atender a los soldados caídos en el enfrentamiento. Me contó la anécdota que el expresidente Carlos Salinas de Gortari fue personalmente a visitar a los soldados a sus pabellones. – Era chaparrito, delgado, pero sí imponía-, y emuló su voz. Y al reconocerle la labor que había hecho con los soldados, le preguntó que qué quería. El doctor David le dijo que quería especializarse en medicina pediátrica, y así sucedió, con la ayuda del sueldo que le deban en el Ejército, y una beca CONACYT.

Otra situación casuística que le ayudó mucho a impulsar su plan de irse a la especialidad fue el hecho de que le tocara atender a Doña Alicia, la mamá del expresidente Don Miguel de la Madrid. El Maestro Torres Valdés, su médico de cabecera, estaba fuera del país, y el Doctor David Melgoza, fue el que tuvo que operarla de emergencia, para extirparle el colón. El expresidente de la Madrid, después de escuchar su parte médico, le autorizó para proceder, y fue una cirugía que duró toda la madrugada. En la mañana cuando habían concluido, apareció el General Heredia, su jefe del hospital, y le cuestionó una y mil veces que cómo había procedido, y que le mostrara. Doña Alicia después de haber estado intubada, salió en silla de ruedas, y ella lo abrazó con un: – ¡Muchas gracias!-. La recomendación de Don Miguel de la Madrid apoyó a un más su plan de la especialidad pediátrica en Estados Unidos.

Logró entonces hacer su estadía en Pittsburg, – Pero allá, Estrellita, no había nunca descanso. Y aprendimos a operar de todo-. Durante tres años trabajó jornadas de 120 a 125 horas semanales.

A lo largo de su carrera logró combinar la atención médica pediátrica entre lo privado y lo público, tanto con clientes como los Azcárraga, la comunidad judía, y más empresarios portentosos que le confiaban a sus niños en el Hospital Ángeles, y a la par atendiendo y operando en el Instituto Nacional de Pediatría.

Los fines de semana venía a Tangancícuaro a visitar a su mamá, y de pasadita a empezar a dar consultas y a operar a niños de la región purépecha, con la diferencia que casi todas las regalaba o les cobraba una mínima parte. Atendía a bebés, niños y niñas con problemas congénitos o del corazón, malformaciones, paladar hendido, de ahí que le decían el “Médico de los Purépechas”.

-Y yo no quería entrarle a la política Estrellita, de veras-, me confesó. El doctor David es un convencido de carne y hueso de la obra y la ideología de Andrés Manuel López Obrador y la 4T. Se cuenta que, antes de ser considerado siquiera como candidato, ahí andaba en Tangancícuaro con su cartilla moral de AMLO adoctrinando a simpatizantes, o convirtiendo a los que no. Muestra de ello es que en el centro NIDO (estancia infantil para madres jornaleras que funciona desde las 6 de la mañana, hasta las 7 de la noche), tiene letreritos por doquier extraídos de ese libro. También observé un trenecito (el Tren Maya), donde el Presidente lo va conduciendo (pueden checarlo en el video que acompaña esta entrevista).

David Melgoza en el 2021 ganó la elección con 3,180 votos de entre 10 candidatos, sin pintar bardas (una campaña muy austera), y enseguida estableció su propia agenda de trabajo: cero corrupción, salud, medio ambiente, respeto a los pueblos originarios y a la comunidad LGBTQ+. Colocó a un militar al frente de la Oficialía Mayor, el Coronel de Infantería Jorge Cornelio Jiménez Cortés, y dejó en manos del estado el tema de la seguridad (bajo el mando del General José Alfredo Ortega, hasta hace poco titular de la SSP). En materia de seguridad, de recibir a un Tangancícuaro en el 2021 con 45 ejecutados, en el 2022 se redujo a 14, en el 2023 a tres, y en lo que va del año, van tres también. -Se agarraban a balazos aquí en las calles Estrellita-, me narra el alcalde. Y es que, en aquella región, también los cárteles se disputan la plaza.

Otra de las decisiones que me llamó la atención es que desde un inicio quitó al administrador del Lago de Camécuaro, porque ahí se reciben aproximadamente 15 millones de pesos al año, y ahora ese dinero se utiliza para pagar traslados gratuitos a Guadalajara y a la CDMX, para los niños que van a ser intervenidos quirúrgicamente, así como para el pago de las maestras del centro NIDO.

Posteriormente abordamos el caso de ‘Buba’ y ‘Canela’.

En el trayecto vi un parque muy lindo, que es el “César Chávez”, en honor al líder social que peleó por los derechos de los inmigrantes. Me puse a hacer un en vivo, y sin querer fui a topar con la escultura de estos dos perros, la cual han vandalizado un sinnúmero de veces. Fue parte del acuerdo que estableció el juez al alcalde, así como de construir un centro de atención animal y tomar terapia, por haberles quitado la vida a estos dos canes.

Seguí caminando por el parque, y me encontré a una pequeñita muy entretenida en los juegos con su mamá, y decidí saludarlas. Yuriana Alejandra me platicó que Alicia Camila nació con paladar hendido, y a los dos años y medio, el Doctor David Melgoza la operó. Cuando le pregunté que qué opinaba a cerca del mote de “mataperros” que le habían puesto al doctor, me respondió: – Pues está muy mal. El doctor se dedica a salvar vidas…-

¿Qué había ocurrido entonces?

Otro detalle que me llamó la atención fue que cuando entramos al centro NIDO que el alcalde estaba muy entusiasmado por mostrarme (y que por cierto está catalogado como uno de los mejores centros del país), uno de los chiquitines de unos dos o tres añitos levantó sus brazos para que lo cargara el doctor, e hizo todo el recorrido del lugar, junto con él. No parecía tenerle miedo.

Llegamos a su casa, y al descender de la camioneta, un séquito de perros nos salió al encuentro. Todos ellos adoptados desde años atrás por el doctor Melgoza y su familia. Entre ellos está ‘Perlita’ quien está ciega. Los perros se le abalanzaban con alegría y lo besuqueaban. Tienen 12 perros rescatados en total (yo apenas puedo con una, aunque llegué a tener siete). Me mostró las cicatrices aún visibles de ‘Perlita’, ocasionadas por ‘Buba’ y ‘Canela’, del día del incidente.

Ese día, el alcalde estaba dando consulta en su casa, cuando escuchó los quejidos y el llanto de ‘Perlita’, salió y vio que traía encima a los dos perros que la atacaron, y entre él y Frank su particular, los empezaron a patear para tratar de separarlos. No había sido la primera vez que tanto ‘Buba’ como ‘Canela’ hubieran atacado a perros o a personas, y siempre andaban sueltos. Lograron que la soltaran, y cuando el alcalde fue a la casa del vecino a reclamarle, los perros le salieron al paso, abalanzándose sobre él. Fue instinto, sus cinco minutos o lo que haya sido, pero desenfundó la pistola del policía que lo acompañaba, y le dio un tiro a uno y al otro perro, y murieron de manera instantánea.  Según narra el alcalde, salió el vecino a reclamar, pero cuando le explicó lo sucedido, éste sólo dijo: – Está bien. Ahí muere-. – No había niños como dijeron, Estrellita, y yo no estaba borracho, como también me difamaron-, me contó el doctor Melgoza. Pero asegura que la oposición se hizo cargo de hacer una campaña para desprestigiarlo, fundamentado en tan lamentable incidente.

– ¿Se arrepiente doctor?- le pregunté; –¡Claro que me arrepiento!–, me contestó. -Y si regresara el tiempre atrás, ¿lo volvería a hacer? -, y dijo: –No–.

Más de 10,000 niños operados en manos del Doctor David Melgoza, muchos de ellos gratis en la región purépecha, premios y condecoraciones militares colgadas por doquier; documentos que me mostró que avalan sus capacidades mentales, emocionales y militares por parte del Ejército, la corrupción erradicada en su ayuntamiento, obras y obras, el centro NIDO, miles de árboles sembrados gracias a sus contactos en círculos empresariales de México, años de estudio, de esfuerzo y de disciplina militar, para que todo se reduzca a ser el “alcalde mataperros”. -Yo no me dedico a matar perros; yo me dedico a salvar vidas-, me dijo una y otra vez mientras ‘Perlita’ y compañía lo rodeaban contentos. Y es que un perro no miente: sabe cómo reaccionar cuando está frente a una persona que le representa un peligro de la que no.

Sin yo mencionar nombres, sólo diré que lo mandaron llamar para pedirle que renunciara (obvio no de parte de la SEDENA), para que hiciera frente al juicio como civil, a lo que contestó: -No, porque el pueblo de Tangancícuaro fue el que me puso, y el pueblo de Tangancícuaro es el que me quita-. Había urgencia para que se fuera, pero no se dejó. -No me espantan- aseguró. Un mismo modus operandi político que volví a observar… una vez más.

Y en la elección, pues la candidata fue del Verde, pero ni vivía en Tangancícuaro. Ganó la alianza PAN – PRD; e intuyo que no fue por “castigo al alcalde mataperros” como leí en algunos titulares, sino por la operación y la negociación política que hubo detrás. David no quería ser más el alcalde, porque dice: -Quien repite, es para robar-. Y hay obras no del municipio, pero que sí se están ejecutando ahí con incrementos de costos, y una gasolinería que el alcalde denunció ante la CONAGUA, porque está en medio del pueblo y a paso de un río. Por ahora está detenido el caso, así como la obra.

Al final me agradeció porque sólo yo y el ‘Yeyo’, director del SMRTV, habíamos sido los únicos en ir a entrevistarlo y obtener su versión de los hechos. Porque en toda noticia, hay diversos ángulos. El que yo aporto hoy, es uno de ellos.

Yo no me explico como un pediatra militar, que atiende a bebés recién nacidos, y que da consultas y opera gratis a niños purépechas, se le pueda catalogar con tanta facilidad como ‘violento’ y ‘mataperros’. Todos hemos tenido nuestros cinco minutos alguna vez en la vida, pero no por ello vamos a echar por la borda toda nuestra trayectoria y nuestro esfuerzo. Además, nadie es incólume en esta vida. Todos tenemos nuestras historias guardadas.

Aquí en Tangancícuaro, por lo menos hay un centro de atención animal donde recogen, esterilizan y dan en adopción a los perros abandonados. Hay lugares donde los exterminan, como en Quiroga, donde los envenenaron.

Sirva esta crónica no para defender al doctor, sino para ofrecer al lector de una visión alterna a la narrativa oficial que se difundió en los medios, hasta internacionales. ¿Con qué intención? ¿Cuántos perros son maltratados públicamente, atropellados, lastimados, torturados…? Pero ¿por qué este caso en especial tomó tanto revuelo? ¿Quién o quiénes estuvieron detrás de esta campaña de desprestigio? ¿A quién le benefició? ¿Qué ocurrirá con el municipio cuando se vaya el doctor, a atender a sus clientes de nuevo en la CDMX, y a seguir con su labor social con los niños en las comunidades indígenas? Son muchas las preguntas las que se antoja analizar, al cotejar lo que vi, lo que escuché, lo que percibí.

El doctor David Melgoza tal vez es un militar de carácter, pero es más humano que muchas de las personas que conozco. Quizás lo que tiene, es que lo suyo no es la política. Tal vez…

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